Borrón y cuenta nueva

Empezar de nuevo. El presupuesto del nuevo año lectivo nos estampa ante un panorama que a algunos les alivia y a otros aterra. Llega antes de que los colegios confirmen que día se iniciarán las clases y debemos estar listos.

Retomar obligaciones que en la vida familiar se dejaron durante casi 3 meses requiere cambiar de actitud para iniciar con pie firme una de las responsabilidades más grandes de nuestra vida: formar y educar a nuestros hijos y procurar su mejor desenvolvimiento en la escuela, colegio o deportes.

Pero como un músculo, la voluntad se vuelve laxa si no la ejercitamos; Y aunque algunos cambiaron la disciplina colegial por otra, también muy provechosa, la gran mayoría de niños o jóvenes pasó miles de horas ante el televisor, o los video juegos, jugó horas en el mar o en la arena, se levantó mucho más tarde de lo acostumbrado y tuvo más libertad de lo usual.

Los padres que mantuvieron su horario laboral también se aliviaron parcialmente y aquellos que pudieron coincidir con las vacaciones de sus hijos vivieron un cambio radical de temporada que ahora  se vuelve penoso abandonar.

Saludable cambio y necesario para recargar baterías. Suficiente también para analizar lo que necesitamos, y así superar los errores u omisiones del año anterior.

Hay que marcar esta etapa y vivirla mejor que la anterior para uno mismo y para toda la familia en lo académico, en lo formativo, en lo deportivo, en la salud, y en el apostolado o servicio social.

Valdría sondear preguntando a cada hijo -por separado-. ¿Qué te gustaría que yo haga por ti en este año? ¿Cómo quisieras que te ayude en el colegio, o aquí en la casa? Y claro, a partir de esto, generar un diálogo. Los niños suelen ser bastante francos al evaluar. Y los adolescentes aunque a veces mordaces, entregan una crítica útil a los padres.

Nuestra propia evaluación de lo que nuestro matrimonio o cada hijo necesita suele ser muy certera, pero es necesario ordenarla escribiéndola en orden de prioridades. De lo contrario, quedan durante todo el año como buenas intenciones que no se aterrizan en acciones.

Fácil no es nada de lo valioso y fructífero, pero el amor y la disciplina suelen ser una combinación que da buena cosecha a largo plazo. Los padres debemos mantener una energía que a veces se agota pero que hay que renovarla, pues somos la fuente principal de estos frutos.

Cada uno tendrá su fuente: deporte, oración, descanso, misa, amigos, lectura, música. Quién sabe. Lo que sí es seguro, es que es su espíritu el motor y el que debe fortalecerse para entregar su cuerpo y su alma a quienes dependen de usted.

Borrón y cuenta nueva en este 2017 y que los nuevos propósitos, aunque no quememos año viejo, levanten al hombre y a la mujer nueva para revestirnos de paz, mansedumbre, paciencia y así, hacerlo aún mejor que el año anterior.

María Helena Manrique de Lecaro

Directora de Orientar

Revista Vive, 2017

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