¿Cómo saber que no te amas a ti mismo?

“La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo”.  

Y si esto es así, como lo dice Louise Hay. Entonces mas vale que nos preocupemos de cuán bien nos estamos tratando, pues de esta forma es como comunicamos a los demás, como debemos ser tratados. 

Se ha demostrado que las personas con autoestima equilibrada tienen mejor calidad de vida. No porque vayan a tener garantizado el éxito, sino porque tienden a tomar mejores decisiones, asumir de mejor manera los riesgos, se vinculan a personas con autoestima similar, no establecen relaciones tóxicas, perdonan mas a los demás, y en el tema de salud mental también tienen menos riesgos de sufrir problemas como depresión, trastornos de ansiedad, bulimia, anorexia, entre otros.

La mirada que tenemos sobre la vida y nuestras relaciones con los demás, son un reflejo de cómo nos tratamos a nosotros mismos. Es decir, lo de afuera confirma lo de adentro, lo que uno ya cree que va a pasar.

Existen señales que permiten conocer si se tiene una autoestima baja o negativa.

No te crees lo positivo que te dicen los demás. Si dudas de los halagos que los otros te dan, es probable que tengas una voz interna muy crítica que te dice lo contrario y que  te impide aceptar el halago. Con esto anulas la posibilidad de establecer una relación sana con esas personas y de actuar con el positivismo con el que ellos te ven. 

No sabes defender tu punto de vista ante otros. SI evitas decir lo que piensas, quizás por evitar conflictos o por evitar la incomodidad, es probable que tus experiencias en torno a las argumentaciones hayan tenido que ver con haberte sentido humillado, descalificado. No te quieres arriesgar a que eso ocurra y no tienes entrenamiento en discusiones saludables.

Respondes a la defensiva. Te tomas cualquier cualquier opinión o comentarios como un ataque personal. Sientes que los demás quieren hacerte daño y por eso reaccionas a la defensiva. Seguramente has sido criticado durante mucho tiempo y eso deja una huella en la afectividad que afecta tu confianza en los demás.

Te comparas con los demás. El cerebro compara constantemente y suele hacerlo con aquello que ve mejor en otros, quedando siempre en desventaja cuando lo hace. Así es que, ya sea porque fuiste comparado con hermanos, primos o vecinos o porque asumiste ese mal hábito de compararte con otros mirándote hacia abajo, sueles sentirte insuficiente, defectuoso, y eso produce en ti sentimientos de inferioridad o envidia.

Le atribuyes a la suerte tus logros. Cuando por fin ya consigues algo, no crees que eso vino por tu esfuerzo y capacidad, sino por las circunstancias o la bondad de otros. No te ves como el protagonista de tus buenos resultados.

Dudas de ti mismo cuando actúas. Sientes inseguridad en muchas de tus acciones e inclusive de tus pensamientos. Sientes que caminas sobre huevos que se pueden romper en cualquier momento por tu culpa. Aquí seguramente ya estamos hablando de importantes montos de ansiedad que te generan un malestar generalizado que afecta tu vida cotidiana.

Tienes pensamientos negativos recurrentes. Piensas que todo saldrá mal, que pocos o nadie te quiere. Como ves, esto se va ahondando a medida que avanzamos y no es posible salir sin ayuda de esto.

Te juzgas con frecuencia. E inclusive podrías castigarte tratándote mal de distintas formas.

Amarse a uno mismo es fundamental. De ahí se deriva la capacidad de amar bien a otros y elegir relaciones saludables. Nadie puede dar de lo que no tiene. Vivir el amor es lo que le permite a una persona ser feliz, porque amar es la vocación universal del ser humano.  

Si tienes la mitad o más de estas señales, tienes que hacer un trabajo personal que te lleve a superarlas y obtener una  autoestima mas equilibrada y por tanto calidad de vida para ti y quienes te rodean. Un profesional de la salud mental es la persona recomendada para esto. No se trata de buena o mala voluntad de tu parte. Busca ayuda.

María Helena Manrique De Lecaro

Directora de Orientar

@orientar_tuvida 

Agosto del 2023





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